Si vas a darme amor, cariño, flores, regalos, abrazos, besos, mimos, saludos, mensajes, llamadas, lágrimas y discursos; que sea cuando estoy viva, porque en mi tumba, carecen de valor.
Esta sería la petición de nuestras madres si fueran directas, prácticas, frías, calculadoras y egoístas; pero no, ellas en cambio, son tiernas, inteligentes, generosas, sensitivas, nobles, amorosas, desprendidas, solidarias, comprensivas, sacrificadas, pacientes, expresivas y cariñosas.